w a l k o n e a r t h es el lugar donde desahogo mi conciencia y aplasto mis frustaciones. También lo hago en otros lugares, pero me pagan por ello...



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miércoles, 17 de noviembre de 2010

FOTOPERIODISMO, SATISFACCIÓN Y BARÇA



Jasmin Hadžiahmetović tiene un apellido casi impronunciable para los de por aquí. Pero tiene otras cosas mucho más afines.
El otro día, este buen hombre, contactaba conmigo desde Sarajevo para darme las gracias. Había leído sobre mí y sobre la cobertura que hice de la situación actual del genocidio de Srebrenica, en Bosnia y Herzegovina, en una revista de política y actualidad de tirada nacional en su país,  llamada Slobodna Bosna. Hasta aquí la parte de fotoperiodismo de esta entrada.
 Para que veáis lo mismo que vio él, os adjunto los PDF que he conseguido.
Bien, como decía llegó hasta mí y me dio las gracias por apoyar a su país y por lo que había hecho y estaba haciendo por denunciar aquella situación y recordar aquel terrible pasado. Algo que no se debe olvidar nunca. Le dije que tenían un gran país y que merecía la pena luchar por él y por sus gentes. Contestó que había muchas cosas que mejorar y que estaba en manos de todos el conseguirlo. Que mi trabajo sea útil me satisface. Me satisface muchísimo. Me emociona y me empuja a seguir saltando por encima de barreras y más allá de que un medio de comunicación se interese o no por mis reportajes. Por eso las gracias se las doy yo a Jasmin, a él y  a todos los que luchan por que Bosnia y Herzegovina sea un lugar mejor en el que vivir.  Esta era la parte de satisfacción.
Jasmin es además el presidente de la Peña Barcelonista de Sarajevo. Coincidencia o destino. Pero que les voy a contar, uno no puede ser perfecto y es culé. Así que más satisfacción, que aunque secundaria es importante, en todo este episodio. Y que me perdonen el resto de equipos del planeta, pero ser del mejor equipo del mundo tiene estas cosas de vanidad. Esta era la parte del Barça.

jueves, 15 de julio de 2010

SREBRENICA. GOLOSINAS PARA LOS NIÑOS.



(C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.

Olvidar es un error. Es volver a cometer las mismas equivocaciones. Es necesario recordarlas para evitar que se vuelvan a producir.

Los hechos de Srebrenica deben permanecer presentes pese al dolor que generan. Las banderas de todos los países deberían ser blancas y en su centro un escudo en el que se crucen la razón, el respeto y la libertad.”
Escribí esta frase rápidamente, sin pensar demasiado, debía ir escrita en un papel junto a los zapatos viejos que llevé desde Barcelona a Belgrado para conmemorar el 15º aniversario del Genocidio de Srebrenica, en Bosnia Herzegovina.
Me llevó allí un encargo profesional y me trajo la ansiedad por empezar a contar lo que había visto.
Pero lo importante no fue el antes y el después, si no él durante. Unos días en los que he aprendido mucho sobre el ser humano. Fue como una lección, una especie de ejercicio físico en el que llevas tu cuerpo al límite para hacerlo más fuerte. He visto cosas tristes, crueles y demenciales en mi vida, pero el capítulo de Srebrenica es impactante.
Me dijo Fahadumi, mientras asaba su cordero, “Politicians are bastards and the war is very stupid”, en un inglés muy malo y con una razón muy buena. Junto a su casa, las de sus hermanos, destrozadas por la metralla de hace 15 años. Fotos eróticas que cuelgan en una pared adolescente, que murió con los disparos serbios. Como el joven que las colgó.
El Sr. Zekir llora a la vez que me pide que, por favor, le haga fotos a su hermano mientras lo depositan dos metros bajo tierra, para quedarse eternamente. Disparo a ráfagas hacia los rostros de unas madres y un tipo con pinta de suizo me dice que si no hay bastante ya, que deje descansar el motor de mi Nikon, por el amor de Dios. Me avergüenzo y me retiro sin protestas. “Esto es un puto circo mediático”, me digo a mi mismo en voz alta. Luego pienso: si, pero hay que contarlo. Si no lo contamos no ocurre…
Nura lucha como una jabata por salir adelante, perdió a dieciséis en la guerra. Dieciséis seres queridos. Su rostro huele a dolor. Después me voy a Bratunak y unos putos fascistas ríen y gritan consignas nazis, como los del otro día en Belgrado: Que si Kosovo es Serbia, que si somos pacifistas, que si a nosotros también nos mataron seres queridos. Con la mano hacen el símbolo del águila y yo disparo mi cámara como si fuera un…mejor no decirlo.
Os contaría más, pero por ahora os dejo con una "anécdota" de Ratko Mladic, el tipo serbio que dirigió la masacre y que hoy permanece detenido en La Haya, enfermo de cáncer: a la entrada de sus tropas en Srebrenica iba dando golosinas a los niños musulmanes. Después los mató como a cucarachas. Joder que duro es esto.

 Entrada actualizada el 07/07/2011.