w a l k o n e a r t h es el lugar donde desahogo mi conciencia y aplasto mis frustaciones. También lo hago en otros lugares, pero me pagan por ello...



martes, 27 de diciembre de 2011

FOTOGRAFOS INDEPENDIENTES: AUTOBOMBO O MARQUETING CASERO

 Imagen casera y supuestamente cutre de autobombo casero, realizada con un boli Bic y una libreta de promoción. Ideada, creada, escaneada y puesta en página en pocos minutos. Salió muy barata y estoy orgullosa de ella.

(C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.

Internet, un invento militar que tras su popularización ha servido para muchos usos. Buenos y malos. Desde una declaración de amor a gestar la revolución de un pueblo, pasando por alimentar familias hambrientas, robar o crear las mayores fortunas privadas del planeta. Paradójico, ¿verdad?.
En nuestro caso, el de los fotógrafos independientes -que somos más dependientes que nadie-, Internet ha supuesto una herramienta ciertamente útil y controvertida. Además de barata.

Esta entrada está dedicada – con todo el respeto-  a aquellos que se etiquetan, o que son etiquetados por terceros, como la élite del fotoperiodismo. Figuras entronadas que se forjaron un gran nombre porque vivieron una época y unos acontecimientos que sirvieron para poner en bandeja de plata una carrera no exenta de méritos, pero surgida, eso si, en un momento dulce de la profesión. No como ahora. Fotógrafos o fotoperiodistas aquellos, también periodistas, que merecen todo el reconocimiento por su talento y tesón. Exactamente el mismo reconocimiento  que merecen los que han empezado en Libia o en Siria, hace pocos meses. El mismo que aquellos que ahora están todavía en las escuelas, soñando y trabajando duro. Recuerden, amigos,  que no somos inmortales.

A la vez, está dedicada a aquellos compañeros de profesión o personas relacionadas con el “mundillo” que hablan de exceso de ego, cuando sólo es un intento de salir adelante, todo aquel acto –yo incluido- en el que los freelancers nos autopromovemos o compartimos lo que hacemos a través de las, infravaloradas y menospreciadas por muchos, redes sociales o Internet en general. Va por ellos.

En algunos aspectos de esta entrada hablo por mi, en otros en defensa de aquellos compañeros que han sido atacados. Yo no he sido fustigado públicamente, al menos que yo sepa, por este motivo; pero me consta que muchos otros si.
Me estoy refiriendo a publicar en Internet, en blogs, redes sociales y demás herramientas del siglo XXI nuestros trabajos, logros, exposiciones, publicaciones, entrevistas y todo aquello que contribuya a  difundir y dar a conocer nuestra labor. Tras lo cual hemos sido  tildados o “acusados” de realizar una suerte de casposo autobombo, cuando en realidad no es otra cosa que la más sana y humilde de las formas de realizar marqueting. Marqueting casero, amigos. Publicidad humilde, señores.

Para aquellos que han valorado tan desafortunadamente esas acciones, debería bastar con recordarles que es si no el hecho de dar una conferencia, invitado para hablar de tu trabajo, o que es, tal vez, realizar una exposición con tu obra, o conceder una entrevista a una radio o televisión, o que utilicen tu imagen para promocionar o publicitar una cámara fotográfica o calzado de “aventura”. Situaciones o hechos todos muy abundantes en la carrera de un fotógrafo célebre o famoso. ¿Autobombo o difusión legítima de su trabajo?.
Yo,  escribiendo con toda sinceridad, que he participado de ambos sistemas, el de entrevistas televisivas y charlas ante una interesada audiencia y el de colgar en Facebook donde expongo mi próximo trabajo, yo que he publicado mis fotos en medios internacionales y en mi humilde blog, que he aceptado cámaras, bolsas y botas de Goretex marca “ la ostia, tú”, promulgo desde esta entrada bloggera que para que seguir con dolor de cabeza si ya se inventó la aspirina, que para que pasar frío si hace miles de años que nuestros antepasados descubrieron el fuego. Que para que tenemos  que esperar a un reconocimiento póstumo si se  nos puede reconocer en vida, que es cuando mola. Que conozcan nuestro trabajo significa que podemos seguir trabajando.
Por todo ello,  me gusta cuando un compañero de profesión expande a los 4 vientos cibernéticos que ha publicado allí o aquí, que le han dado un premio o siete, que su trabajo salió en la CNN o en TV3. Pues claro que si. Hacerlo así es barato, llegas a quién le interesa de verdad, lo dices como te da la gana y consigues poder seguir haciendo lo que te gusta y lo que es necesario. Las cosas, bien hechas, no tienen que ser entendidas malamente.
El problema entonces radica en el receptor y no en el emisor. La vanidad profesional, en su justa medida, es buena. Si nosotros no reconocemos nuestro trabajo, no es fácil que otros lo hagan. Además, una cosa es decir que has publicado en el New York Times, punto y otra es decir que has publicado la mejor foto del mundo hecha por ti, el mejor fotero del Universo, en la revista municipal de Cantalejo de Villalmagro de abajo, provincia de Almuadén de los Riscos.
Y ahora, a todos aquellos que estén interesados en ver que más escribo y fotografío les invito a hacerse seguidores de mi blog. Bom, Bom, Bom, chin, chin, chan, pum!!!!.

Y ahora a seguir currando, que nadie me va a regalar nada…

Email de aludidos: armphoto@armphoto.com



 

jueves, 8 de diciembre de 2011

LA ALACENA HISTÓRICA: INDIA EN VELVIA

Hace demasiado tiempo que no regreso a la India. Cinco o seis veces habré pringado con gusto esa incoherencia densa e imprevisible que todo lo impregna allí. Como lo sacro, vaya, que no tiene límite ni forma concreta en aquel país de cantidades imposibles, de masas desbordadas, de ingeniosa adaptación y de buscavidas espirituales y materiales.
Allí he vivido grandes momentos y también momentos pequeños. Algunos inolvidables por maravillosos, otros, inolvidables por terribles.
Norte a Sur, Este a Oeste. Con fotos o sin ellas. Pero siempre, siempre pienso en una cosa muy curiosa: no he disparado con cámara digital en India. Siempre fue negativo blanco y negro, Kodachrome o Fujichrome. Velvia, muchas veces disparé con Velvia en la recámara.
No tardaré en regresar. No tengo la certeza de ello, como de nada en la vida salvo de la muerte, pero algo me dice que pronto volveré a arrepentirme de viajar allí mil veces, para sorprenderme a mi mismo, al minuto siguiente, de que estoy en el lugar perfecto en el momento ideal. En “mi” sitio.
Castas, miseria, ninfas celestiales, elefantes aparcados frente al supermercado, serpientes bobas, bigotes, turbantes, sobrecargas, sancta sanctorum oscuros, saris rojos, caos, vacas, débiles luces en la noche, trenes atiborrados de seres humanos y animales. Así es. Así me gusta que sea.
Aquí les dejo unos cuantos balazos de Velvia. Muchos ya sabrán.

Aeropuerto de La Aurora, Guatemala City.
L’ Escala, Empordà.
Diciembre, 2011.







 INDIA. RAJASTHAN.

 

© DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

CRÓNICAS AMERICANAS | 4ª Parte: Haití, heroínas y villanos.

 Betty, enjaulada en su pasado..
 Young Daddy y uno de sus bodyguards...
 Valérie-Pierre y Jean-Joanne (18 y 27 años respectivamente).

(C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.


Betty no es su nombre. Ni el lugar en el que me encuentro con ella es su hogar. Esa no es su habitación. Tampoco es su vida. Todo eso se lo robo un hombre abominable. Mejor, docenas de ellos.
Un demonio con apariencia humana. Un maldito desecho de la sociedad.
No  tengo duda de lo que es el desgraciado que le hizo lo que le hizo a Betty, aquel día lluvioso, cuando la atacó. De lo que tengo duda es de quién es el responsable de convertir a ese degenerado en lo que es. Es complejo.
Claro que en ocasiones a uno se le pasa por la cabeza eso de las ejecuciones sumariales. Inyecciones aplicadas al perpetrador del delito y también a los mamones que no recogen la basura siendo su obligación. Que la dejan que fermente. Que se pudra y que infecte a los más débiles. A los responsables de que la sociedad lleve, tantas y tantas veces, el camino equivocado.
Betty se dedicaba a la prostitución para poder comer. Literalmente “comer”, pues le pagaban con comida. A veces, algún generoso hijo de la grandísima le daba el equivalente a un euro por disponer de su cuerpo de 18 soles.
Agárrense: ahora esa princesa de ébano que perdió su vida, azotada y ultrajada, sólo piensa en salir adelante, ayudada por una organización local y otra internacional. Sin mirar atrás. Sin lloriqueos. A eso le llamo yo echarle un par. Esa es la heroína de la historia.
Pero hay más.
Me llamo Madame Cousnel”, me dice sosteniendo el nieto en brazos. Me señala su cama, digo… la de toda la familia, para que tome asiento, pues en su chabola de 10m2 no caben sillas. Me explica, apretando los labios que comen una vez al día y mal. Lo perdieron todo en el terremoto de 2010 y ahí  continúan: con todo perdido.
Cuando le pregunto por la fuente de ingresos con la que compran lo poco que se echan al estómago ella, sus hijas y sus nietos, se le oscurece el semblante, se arma de valor y me dice:
“ Mi hija se va cada tarde y regresa al campamento  en la noche. No sé que hace durante el día y no me lo cuenta, pero trae un poco de dinero. Imagino que lleva una mala vida ahí afuera. Pero es así como sobreviven estos pequeños.”
¿Imagináis a una madre así de resignada?. Yo no. No la imagino por que la vi delante de mi, real, de carne y hueso. Con el nieto en brazos y el estómago encogido. El corazón, derrotado.
Unas 700.000 personas continúan sin casa y en condiciones pésimas desde hace 2 años, cuando la tierra tembló y mató  a cientos de miles de seres humanos. Apenas hay higiene ni comida. Lo normal es ingerir algo –poco- una o dos veces al día. Lo normal, no lo lógico.
En Cité Soleil, el colega Young Daddy me canta un rap que ha titulado “Jump sans estress”. Detrás, uno de sus “soldados” mantiene la mano dentro de su pequeña mochila de camuflaje. “Las armas no son buenas, pero si necesarias”, afirma el tipo. Paseo con él por uno de los barrios más conflictivos de Haití, hoy más controlado por las fuerzas de la MINUSTAH, pero antaño un auténtico campo de batalla entre bandas. Caminamos por el centro de las calles, como si fuéramos los amos. Tal vez lo somos. Ellos tienen armas. Yo les acompaño a ellos.
“Si yo digo que puedes hacer fotos, puedes hacer fotos,  soy Young Daddy, brother…”.
 
En Croix Deprez, la enorme cruz perdió su travesaño horizontal y el cristo sus brazos, debido al temblor. Ahora ese Jesús discapacitado contempla impotente, no se si indiferente, como Jean-Joanne se prostituye por unas bananas en su propia chabola, junto a su prima Valérie-Pierre y en presencia de su hijita Charlinne-Jean de 4 años. Mientras hablo con ella un tipo aparece en la puerta entreabierta, a contraluz, y dice que me de prisa, que no tiene toda la mañana.
Que quieren que les diga. Pues que todo esto es una sólida, gigantesca, maloliente, creciente, desesperante, angustiosa y absoluta mierda. Y es que lo es.
Heroínas y villanos. Putas y presidentes.

 

sábado, 26 de noviembre de 2011

CRÓNICAS AMERICANAS | 3ª Parte. Haití, la gran mentira.

 © Alfons Rodríguez. Una mujer se peina en el campamento de Martissant.
 

Tragicomedia. Surrealismo. Daliniano. A lo David Lynch, vaya.
Frednel, el chaval que me conduce por las calles – en algunas vías es muy pretencioso llamarlas así- de Port Au Prince, Petion Ville, Mariani, Carrefour o Leogan entre otros barrios y ciudades, parece que en vez de moto tenga una prótesis con ruedas. Neumáticos  en vez de piernas. Maneja entre coches, motos, camiones, autobuses, tap-tap (taxis compartidos), seres humanos, escombros, charcos de agua putrefacta, kioscos y sacos de carbón como si fueran sus extremidades. Acelerones, frenazos, ras, ras… Entre milagros y sustos pasamos 7 u 8 horas respirando un humo negro que me deja el pelo y la piel como un estropajo usado.
Mis ojos no ven apenas nada y suerte del bendito autofocus.
Camiones y motos que tocan el claxon sin cesar. Coches oficiales que atruenan a la tropa con sirenas estridentes. Charcos que explotan en una lluvia negra que, a modo de metralla líquida, pone a todo dios perdido. Montones de basura y tuberías rotas. Gritos, música, llantos. Más sirenas.
Oraciones y emociones en los muros derrumbados por el terremoto.  Lamentaciones. Plazas y jardines ocupados por los desalojados de la Madre Tierra, los olvidados de Sweet Mickey, que es como se conoce al popular cantante haitiano que ahora, con fraude o sin fraude, es el actual presidente de Haití: Michel Martelly. Hay que joderse. De cantamañanas a tener el destino de millones de personas en sus manos, o mejor dicho en sus bolsillos.
Un hombre sostiene unas gallinas del cuello, otro orina en una tapia. Más allá un loco pasea desnudo y se rasca la cabeza. Vendedores de todo. Chabolas. Crisis a ellos. Ja!.
Una chica asoma desnuda de cintura para arriba. Ébano. Belleza y horror otra vez,
en un balcón que está a punto de desmoronarse.
Vehículos de Naciones Unidas, impolutos, cruzan omnipotentes entre el polvo y el caos como si nada. Alguien quema neumáticos y dificulta aún más la respiración. Me parece que a estas alturas ya no respiro, expiro. Unos cuantos milagros más hacen que no me crujan unos cuantos camiones. Frednel le sigue dando. Dando a saco. Y gracias que es así. Aquí el tráfico colapsa la ciudad durante todo el día.
Carreteras abiertas en canal y sus cicatrices, casas en ruinas si te acercas al epicentro de aquel 12 de enero de 2010. Maleza que arropa los restos de un club de alterne castigado por el temblor. En sus paredes todavía se dibuja, cutre y sórdida, una esbelta figura femenina que recuerda como se desataban pasiones antaño, en aquel, hoy, oscuro lugar.
Uno jóvenes  me avisan con mirada hostil de que si sigo haciendo fotos toda su magia negra caerá sobre mi. Casi 600 mil personas que habitan entre plásticos y maderas, sin hogar, sin suerte, sin porvenir, en más de 800 campamentos precarios. Un agente de tráfico, que parece un SWAT, amenaza a gritos, con su pistolón, a un pobre motorista que lo observa atónito. Acojonado. Si en España fuera así, deduzco que habría menos capullo con un volante en las manos.
Me piden dinero. Me piden trabajo. Una mujer  me reprocha que si no tengo manos para meterlas en los bolsillos y darle unos dólares. Se me cae la cara de vergüenza. Soldados brasileños de la MINUSTAH –Misión de Naciones Unidas en Haití- que me miran flipando, mientras fotografío y filmo a unas mujeres que lloran entre los escombros de la Catedral. A sus puertas, un pastor y sus fieles rezan a grito pelado bajo un toldo improvisado. Por lo que observo, Dios no les hace demasiado caso.
Risas, más gritos. Una chica tiende la ropa que ha lavado con el agua salada del mar Caribe – el mismo mar en el que se bañan miles de turistas con la pulsera de all included de su resort- colgándola de  una baranda que se sostiene de puro milagro, entre runas. Se juega la vida cada vez que sube en aquel forjado a medio caer. Le aviso del riesgo y me mira con cara de estar alucinando. ¿Qué me cuenta este garçon?.
Me rajo el pantalón con un alambre de espino. Contemplo el feísimo monumento que por mala suerte no derrumbó el terremoto y que se alza frente al Palacio Presidencial.
Frente a las ruinas de ese mismo palacio, mientras tomo unas imágenes, un joven llamado Jerome se me acerca y me pregunta el motivo por el cual fotografío la casa del Diablo. Atónito -reacciono en menos de un segundo- me doy cuenta al instante de a que se refiere. Aquí el Diablo viste de Prada y se mueve con chófer o con piloto. Mientras, las máquinas que deberían estar sacando escombros como bestias, se ocupan en amontonar espuertas de dólares en los cajones del Presidente. Jerome me habla indignado: “ 3.000 oenegés y mira donde vivimos, como cerdos, entre cerdos”. “Y nuestro Gobierno, sus promesas electorales y su gestión, todo una gran mentira. Todo el dinero que recibimos de ayuda humanitaria, ¿dónde está?. Yo apenas tengo para comer. Vivo entre mierda, tapado por un plástico”. Le doy das gracias, me subo en la moto y le digo a Frednel que se pire de allí como él sabe: volando. Si estoy un minuto más con Jerome le voy a ayudar a montar una revolución en las calles de PauP. Esto no hay quién lo entienda.
Una pareja se besa entre escombros y unos escolares uniformados me gritan: Le blanc, le blanc…!!!
Ya les decía: Una tragicomedia. Entre llantos y risas desesperadas que surgen de la incomprensión, de la locura y el miedo. De la resignación y de sentirse vencido. Acabado.
Pero en Haití hay otra vida. Familias que necesitan un segundo automóvil. Desempleados que sólo buscan caridad, que es a lo que les han acostumbrado las ayudas humanitarias y pasan de buscar trabajo. Será por que saben que no hay.
 Un edificio moderno y luminoso, gigantesco, que se yergue entre chabolas y que la compañía de telefonía Digitel no ha tenido vergüenza en levantar con el dinero de los que sostienen un móvil, que son todos, bajo un techo de lona sobre un suelo de lodo.
Hay, también, cooperantes como Coque, que se emocionan cuando hablan de la escuela que levantan, de los libros que mostraran a los pequeños haitianos como se sale adelante. Que la sabiduría es libertad. De la ilusión de Coque, madrileño y joven, parte un buen, aunque largo , camino que recorrer.
 Fotógrafos como Andrés Martínez Casares, de León, que se dejan la piel montados en burras- motos a lo haitiano- para ilustrar la Historia de este pedazo de isla olvidada. Que le llevan al mundo lo que el mundo se pasa por el forro. Una y otra vez, hasta que este ignominioso planeta llamado Tierra mire de una puta vez en esa dirección.
Lo que les decía en el título de esta entrada: una gran mentira. Aquí miente el Gobierno, miente la comunidad internacional y miente el paisano que nada en la escasez de todo por tal de tener un plato de arroz hervido que llevarse al estómago. Cada uno con sus motivos y muchos sin justificaciones. Que no es lo mismo un pirata que un pescador,  y los dos viven en el mar y del mar. Mentir para justificar un trabajo que no sirve o que sirve de poco. Mentir para ganar un gobierno y un buen puñado de dólares. Mentir, mentir. La gran mentira.

lunes, 21 de noviembre de 2011

CRÓNICAS AMERICANAS | 2ª Parte. Guatemala y la lucha campesina.


  © foto Alfons Rodríguez. Campesinos del valle del Polochic. Armados con machetes y con el corazón en un puño.

Dice Federico, con un cigarro en la mano, entre calada y calada, que la van a liar parda. Y con razón. Llevan 500 años tocándoles los cascabeles. Y ya han demostrado de lo que son capaces. “Si no fuera por mi niña…”. Chupao y tiznao, con dos corazones tatuados en el pecho, los pómulos prominentes y otras cosas que no puedo decir, verlo enfadado debe dar mucho miedo. Se lo digo a usted,  señor Otto.
Pero, comencemos por el principio.

Érase una vez una familia alemana – los Witman – que se estableció en un bello rincón del corazón maya. Polochic se llamaba aquel frondoso y fértil valle guatemalteco. Pasaron los años y su negocio de caña de azúcar los fue haciendo más y más ricos y, por tanto, poderosos. Pero había un obstáculo en su afán por tenerlo todo. Aquellos malditos indios, sus creencias y tierras daban más por culo que el perro del hortelano. Ya saben: ni come él ni deja al amo.
Pues eso. Aquellos indios que, aunque campesinos que se han dejado la vida en aquellas tierras, no merecen más que balearlos o rociarlos. Un estorbo menos. Pim, pam…uno menos. Puaj.
Un grano en el culo del señor Witman: la comunidad de Paraná. Un puñado de familias despojadas de casa, comida, dignidad y derechos. Y allí, solemne, Federico.

Alberto Arce y José Cuc –profesionales como la copa de un pino y con un par de cojones-  y un servidor, nos colgamos las cámaras y nos liamos la manta a la cabeza. Nos plantamos ante los sicarios que protegen la finca del amo, que son los mismos que hostigan, rocían y matan a los campesinos. “No sabemos nada…son ellos los que nos atacan…la pistola? No. No foto”. Pero ellos nos las toman a nosotros para acojonarnos. Nos rodean intimidatorios. Algunos, entre las dulces cañas  con cara amarga, escondidos. El jefe es como un pistolero salido de un Spaguetti Western: Sombrero vaquero, cinturón de balas, pistolón y botas camperas. Da miedo y pena, pienso. Si no fuera por las gafas de sol fresitas, parecería un macho, pero en realidad es más bien un mierda, pendejo, chingón y maricón…matar a sus hermanos. El perro.
Pero lo que no saben, o no les preocupa – gran error-  a los finqueros de Guatemala es que la lucha continúa. Los campesinos están armados. Armados con la razón, el orgullo y el hambre. Y eso es mucha bala para compararla con fusiles automáticos, cartuchos y gasolina. Esa gasolina con que queman las champitas –cabañas- en las que malviven los campesinos.
Mientras el gobierno, generoso y solidario, les entrega a sus lindos inditos una bolsa con comida para un mes. Una bolsa por familia que dura dos días y que llegará cada…no se sabe cuanto. Otra vez Sr. Presi… que es peor el remedio que la enfermedad. Aunque claro, usted de matar campesinos ya sabe rato largo.
El recuerdo y el llanto.
Me voy a ver a unos cuantos ex guerrilleros y ex guerrilleras campesinos. Me gusta que mantengan sus alias de combate aunque dejaran caer las armas hace ya 15 años. Eso los mantiene firmes. Los hombres me cuentan orgullosos que esa es su tierra y que con los pies por delante si los quieren desalojar. Las mujeres, igual de fuertes pero con lágrimas en los ojos, me hablan de que se empieza luchando por un país y acabas luchando por tus hijos y su futuro.
También me doy un garbeo por las plantaciones de palma africana. Esos cultivos tan majos que se están cargando el planeta y alentando al Tercer Jinete a cabalgar de nuevo. Allí trabajan las mujeres, engañadas. Por cuatro duros y amenazadas. Si quieres cobrar tienes que hacer que tus hijos trabajen en vez de ir a la escuela. Si los envías a la escuela no comen. No hay elección, me dicen las mamitas.
Mientras, los finqueros –entre los que hay algún español y algún familiar de Pérez Molina- se llenan los bolsillos de dinero. Se compran yates y se forjan un lugar en el infierno. Pero eso a ellos les da igual. Lo que no les va a dar igual es cuando Federico, Antonio, Petrona, Maritza y todos los demás campesinos, juntos y con el puño en alto, se le planten un día en la puerta de su mansión, los cojan de los huevos y les hagan cantar las canciones de Luís Enrique Mejía Godoy. Lo que yo daría por hacer fotos de ese momento. Lo que yo daría.


 © Foto Alfons Rodríguez. Campesinos de San Miguelito en protesta por los desalojos posando ante la cámara.


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sábado, 12 de noviembre de 2011

CRÓNICAS AMERICANAS | Primera parte.


A estas alturas de la entrada ya habrán deducido ustedes que esto no es África.
Ya se lo digo yo,  no fuera que no hayan leído el título. No es África pero, ojito, en todas partes cuecen habas. O no.
Aquí, de hecho,  no las cuecen.  Por que no las hay. Ni habas ni otra cosa que hacer pasar por el gaznate.
Les voy a escribir algo sobre Guatemala, que es donde estoy. Ese lindo país, alma de la Tierra, corazón del imperio maya. Con sus “tikales”, sus “antiguas”, sus “panajacheles” y sus “lagos Atitlanes”, que muchos de ustedes habrán visitado y habrán disfrutado. Yo lo hice, algunos años ha.
Ese bello país, el más rico de los más pobres. El más pobre de entre los ricos.

Dice un letrero de campaña electoral, en una curva,  que los políticos son todos una mierda. Como lo leen, con todas las letras. Que el pueblo está harto. Dos curvas más allá, otro letrero muestra a un pavo y a una pava, que resulta que son el nuevo presidente y la “vice”. Tanto ella como él, Otto Pérez, salen la mar de guapos en la foto. Seguro que algún obrero del Photoshop les ha quitado algunas arrugas y unos cuantos kilitos. Que en la foto hay que dar la talla. Para eso su eslogan sentencia: Mano dura!. Aunque no dice con quién.
Algunos kilitos les añadía yo con Photoshop a unos cuantos que he visto estos días. Por ejemplo a Elmer y a su hermano Emilio, de la etnia maya chor´ti, en la remota comunidad de Lajas. Se te saltan las lágrimas cuando les miras a los ojos. Puro pellejo. Todo huesos. Nada de futuro.
Un montón de hijos de su madre, forrados hasta los dientes, que miran desde lo alto de la Pirámide del Jaguar como los miserables indígenas se mueren de hambre. Porque aquí ese es el problema. Que no se papea porque se discrimina. El hambre estacional en el Corredor Seco, el hambre verde que se oculta en un paisaje de belleza sublime, salpicado de aldeas idílicas colgadas de las montañas, entre bosques, junto a cascadas y ríos que en época de lluvias no dejan una puta cosecha en condiciones. Cuando llega la estación seca no hay agua con la que regar nuevos cultivos ni cosechas que recolectar. Si recuerdan se las llevó el agua.
Pero para que van a hacer nada los que contemplan desde arriba. Si en la foto ya han quedado de rechupete. Bah…

Me gustaría que miraran a los ojos de Elmer y de Emilio. Su madre está fuera de encuadre, pero les informo de que tiene 3 hijos más y la edad de una inteligente estudiante europea, de las que entre semana se forja como directiva del futuro y los fines de semana fuma petas y practica el lenguing con el maromo. Como tiene que ser.
La que no es como tiene que ser es esa madre, Concepción Méndez se llama. Que al principio no quería que fotografiara a sus hijitos, Elmer y Emilio, por dignidad y después por dignidad dejó que lo hiciera. A ella le deben esta foto. Y la sacudida de conciencias. Yo sólo pasaba por allí.
Pues eso, a ver si Otto Pérez y su cuadrillas se arremangan y hacen algo por sus conciudadanos de bien. Si nadie les ha explicado, ya se lo explico yo: Señor Otto, que se le mueren a usted de hambre, a montones. Delante de sus narices y lo sabe. Que no pasa nada porque sean indígenas. Que en una foto retocada por ordenador saldrían igual de guapos que usted.

Elmer a la izquierda con 1,5 años y Emilio a la derecha con 3,5 años.

Por cierto, el 11 del 11 del 2011 a las 11.11 horas de la mañana, me encontraba con un sacerdote maya que me explicaba como nos castiga la Madre Tierra por lo mal que nos portamos. Y tiene razón el hombre. Más leña nos tenía que dar.

Hasta la próxima.
 

 
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jueves, 3 de noviembre de 2011

EL TERCER JINETE: HAMBRE EN EL MUNDO



 (C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ /PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.
© MULTIMEDIA OBTURA PHOTOJOURNALISM

Este año nuestro planeta ha alcanzado la cifra de siete mil millones de habitantes. Mil millones de ellos sufren hambre o están seriamente malnutridos. Una cantidad  que  comienza a ser insostenible y muy preocupante.
El cambio climático, las guerras, el aumento de los precios de los alimentos básicos y la distribución de la riqueza y los recursos son factores que influyen decisivamente en el grave problema de la escasez alimentaria.
De entre todos los afectados, las mujeres y los niños que habitan en la franja subsahariana africana son los más castigados, por los factores antes mencionados y en la mayoría de los casos por su propia condición de seres considerados inferiores. Pero el problema no se limita a África.
En la primera fase del proyecto documental se explican las causas y efectos que este lastre de dimensiones globales tiene en el continente africano. En sucesivas etapas se abordará la  situación en los otros continentes golpeados por el Tercer Jinete: el hambre.
América en fase de preproducción, Asia y Europa  serán el escenario de los siguientes capítulos de este trabajo documental. Alrededor de 10 países, de los más afectados del mundo, serán el escenario a tratar.
El proyecto, en el que estoy absolutamente volcado en la actualidad,  cuenta con el apoyo de organizaciones internacionales como Médicos sin Fronteras, Intermón Oxfam o Acción contra el Hambre, además de la colaboración de la revista Yo Dona, Obtura Multimedia Photojournalism, Shoot 4 Change, Gea Photowords e Iberia.
Aquí os dejamos el video promocional que presenta  El Tercer Jinete. El Jinete Negro del Apocalipsis.
Un proyecto que verá la luz en diferentes formatos a lo largo del 2011 y del 2012.
Gracias por difundirlo tanto como os sea posible...

Alfons Rodríguez.

 


lunes, 31 de octubre de 2011

CRÓNICAS NORUEGAS | 3ª PARTE (y última).

 
Cruzar el Círculo Polar Ártico no supone ninguna sensación física, extrasensorial o espiritual, que no puedas sentir si te quedas en sus límites inferiores o australes. Lo que yo les diga, oigan.
Pero aquellos a los que nos gusta viajar, sentirnos en otros lugares, movernos, aquellos a los que de pequeños ya soñábamos con un mapa en las manos y leíamos las aventuras del Capitán Hatteras y su navío, el Avante, en busca del remoto y peligroso Polo Norte. Aquellos a los que Verne nos inyectó el virus del trotamundos… que quieren que les diga: alucinamos con estas cosas. Cosas de crio, que es lo que espero ser siempre.
 


(C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.



Cielos sin auroras y los astilleros de Tromso.

Atravesar el Círculo Polar, navegando con viento de cola y un cielo que parece se va a derrumbar de oscuro y pesado. Horizontes nevados y un agua gris y fría. Tierras de las que partieron hombres que no miraban atrás. Nunca.  Pues tiene su qué.
Algo que no puedo explicar del todo pero que muchos ya sabrán a lo que me refiero. Aunque hoy viajemos de forma confortable, con un iPhone en una mano y un cálido camarote en la reserva, hay cosas que no cambiaran: Soñar. Que no todo es vivir la realidad. De hecho, soñar es tan real como que yo les estoy ahora tecleando estás fantasiosas líneas en mi ordenador.

Son las 7.47 a.m. del Domingo 23 de Octubre cuando el Trollfjord cruza esa imaginaria y fría línea que les comentaba. Más allá los puertos de Ørnes y BodØ. En este último lugar, a apenas un par de horas de mar, se hallan las corrientes marinas más fuertes del mundo: Saltstraumen. En las orillas, los pescadores aprovechan el momento en que los peces son expulsados hacia la superficie, por el  empuje del agua que arrastran las mareas. Dos veces al día, 400 millones de metros cúbicos de agua pasan por un estrecho de apenas 150 metros de ancho.
El rumbo gira ahora hacia el  Oeste. Hacia las islas Lofoten. No vi allí ni a Odín ni a Thor, pero sí unos camareros con pretensiones de actor y sangre vikinga que a base de hidromiel me hicieron recuperar la temperatura del cuerpo. La noche era fría.
A estas alturas y la Aurora sigue sin manifestarse. Son luces del norte, caprichosas y anheladas, que acaban por olvidarse ante las maravillas del paisaje por el que navega el Trollfjord. Alcanzamos TromsØ y el nombre que te vienen al momento a la cabeza es el de Amundsen o para ser más precisos:  Roald Engelbregt Gravning Amundsen. Sus padres se quedaron descansando, por cierto.
Él, alcanzó primero el Polo Sur, él, sobrevoló primero el Polo Norte y él, murió, desapareció cuando su avioneta despegó de TromsØ y colorín colorado aquel cuento se había acabado.
El navío, antiguo y moderno correo del norte, continúa su ruta, al margen del frío y del tiempo. Las luces del norte serán para la próxima vez, igual que tampoco se abrieron las puertas del Valhalla. No  sé si eso es bueno o es malo, pero no se abrieron. ¿Alguien sabe que hay allí?, me refiero si estuvo y ha regresado. No creo demasiado en la mitología.


 Las corrientes marinas más fuertes del planeta y las puertas más cerradas del paraíso.
© alfons rodríguez.

Más información en www.hurtigrutenspain.com

"EL BESO" DE ALPHONSE RODRIGUESNEAU.

En mi reciente viaje al sur tanzano capté esta imágen en la Reserva de Selous. Esencia de la vida y del ciclo de la existencia, en todos los reinos, para todos los seres vivos y en todas las eras habidas y por haber.
Como la célebre fotografía de Doisneau, pero sin polémica (esta no tiene trampa ni cartón, tampoco está recortada, estaba realmente cerca), aunque no seré yo el que cuestione la foto del francés, la imágen muestra el amor en estado puro, el amor instintivo, el de verdad.
Fue captada mientras una madre descansaba tras haber cazado un antílope, entre besos y mimos las crías lanzaban voraces mordiscos al desafortunado y útil animal. Otra de las esencias primigenias. La ley de la vida: morir. Por ello tiene todo tanto sentido.




(C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.

sábado, 22 de octubre de 2011

CRÓNICAS NORUEGAS | 2ª Parte.


Dice el capitán del Trollfjiord, Yngve Johannessen, que nació en Stoknarknes. Una pequeña población en el Fiordo del Troll en la que continua veraneando todos los años. Johannessen es un tipo alto, educado, con clase, como corresponde a un comandante de su categoría. Lleva un año al mando de esta nave pero ya son 36 los que hace que navega estas frías aguas. Bromea, asegurando que los asientos del puente de mando son tan cómodos para que él y sus pilotos se puedan dormir confortablemente mientras navegan entre los sinuosos fiordos.
 

(C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.




 Puente de mando y el capitán Yngven Johannssen en la 1ª imagen.

Hemos surcado estas oscuras aguas toda la noche, para amanecer en Trondheim, la tercera ciudad de Noruega. Fundada en el 997 por el rey vikingo Olav Trygvasson con el nombre de Nidaros. Hoy, de sus casi 170.000 habitantes unos 30.000 son estudiantes. Sus pintorescos edificios de colores, construidos con madera, jalonan el rio Nidel, a diferencia de su pétrea catedral, monumento nacional noruego.
La ciudad es de una belleza fría y dorada a semejanza de sus mujeres, valkirias que parecen llegadas directamente del Varhala para hacerse con las almas y el corazón de cualquiera que ose mirarlas una sola vez.
Entre Stokkoya y Harsvik cruzamos por un estrecho canal natural del cual casi se pueden tocar las oscuras piedras de la orilla. El sol que iluminó antes Trondheim ha vuelto a desaparecer,  pero la temperatura da un respiro a los que frecuentamos la cubierta superior alucinando con las maniobras del bueno de Johannenssen. Mientras, unos grumetes cepillan la cubierta y “flipan” con unos “guiris” que chapotean en los jakuzzi exteriores.
Dirección noroeste y ya iniciada la noche alcanzaremos Rorvik, para desde allí navegar en la oscuridad durante horas y cruzar el Círculo Polar Ártico, a una latitud de 66° 33’ Norte, con las primeras luces del alba. Pero eso será otra crónica. La de mañana.
Saludos.





 Trondheim y el faro de Kjeungskjaer



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viernes, 21 de octubre de 2011

CRÓNICAS NORUEGAS | 1ª PARTE.



Como Roma, Bergen está envuelta en siete colinas. Alturas suaves que te ayudan a contemplarla, que facilitan la belleza natural de su entorno y resaltan la propia de la ciudad. De allí, de su puerto, parte un buque cada día,  navíos de la armadora Hurtigruten –un icono nacional noruego- que durante una semana te conducen por los rincones, luces y fríos más bellos de Europa.
  

(C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.



 Las calles de Bergen 

Noruega es un país de bienestar, con una sociedad sujeta a los mismos delirios, grandezas y degeneraciones que el resto del globo. Aunque, ya se sabe, unos lo llevan mejor que otros. Cuando el mundo ya está arrasado por la crisis, azotado por el hambre y envuelto en la hoguera de las vanidades, Noruega sólo se empieza a resentir, como un ligero dolor, nada grave, de la fuerte migraña que golpea al resto. Su tasa de desempleo es del 3%, los salarios son los más altos del mundo y la renta per cápita, pueden ustedes imaginársela.
Bergen, con unos 1000 años de historia, es la segunda ciudad más grande del país, con algo más de 250.000 almas. Se dice que su aeropuerto es el de mayor tráfico aéreo del planeta hablando de helicópteros. Y es que es la cara forma en que se accede a las plataformas petrolíferas que enriquecen el país. Antes lo hizo el bacalao y el pescado seco, que sirvió para alimentar a una vieja y hambrienta Europa. Los grandes astilleros que rugían aquí hasta 1991 hoy ya dejaron de funcionar, pero sólo para dar paso a negocios más lucrativos, obviamente.

Las paredes de madera del muelle de Bryggen, despiden el olor de 9 siglos de marineros curtidos por el frío, hombres que convirtieron  los extremos en su punto de equilibrio. Desde no muy lejos, parte el buque de carga y pasajeros Trollfjord, que atraca y suelta amarras unas 34 veces entre Bergen y Kirkenes. Uno de los viajes más bellos, por mar, del planeta.


 vistas de la ciudad de Bergen.

               
Costa de Torvík.

La noche se abre, en otoño, cuando ya son más de las 8 de la mañana. Antes, en la madrugada, el Trollfjord se ha detenido en Floro y Maloy, pero la parada de Torvik, aunque breve, nos permite observar como es la vida en los pequeños pueblos que salpican esta sinuosa costa de 83.000 kilómetros, distancia debida a sus curvas, rincones, entrantes y salientes. A su infinito trazado occidental en el occidente escandinavo.
Llueve, como gran parte del tiempo aquí, pero eso no molesta. Al contrario, ayuda a crear esa cruda atmósfera exterior que hace más cálidos y acogedores los interiores. Fuera habitan los trolls, gnomos y elfos, dentro la  humanidad noruega, seria y rigurosa, de carácter fuerte, marcada por el tesón, la disciplina y el rigor. Condiciones que acaban transformándose en calidez, alegría y amistad cuando llega el  momento.
 A escasa distancia se halla Alesund y en la noche parará también en Molde y en Kristiansud. Alesund tiene un encanto especial. Sus canales, sus veleros amarrados frente a las casas, su arquitectura modernista y su atmósfera de ciudad sabia merecen una visita antes de soltar amarras. Sus 40 mil habitantes han vivido casi todos de la pesca, históricamente hablando, y su importante acuario habla de cómo respetan y aman el mar en estas latitudes. Continua lloviendo cuando se hace la noche. Una lluvia suave y fría, casi nieve. En el horizonte se ven ya los picos nevados que anuncian un nuevo invierno. La sirena anuncia que el gélido viento volverá a barrer las cubiertas en unos minutos.


            Dos imágenes del Trollfjord de Hurtigruten

© de las Fotografías Alfons Rodríguez. Prohibida su reproducción.
Agradecimientos a Hurtigruten y a Blue Room.






martes, 11 de octubre de 2011

LA MALETA MEXICANA: CAPA, TARO Y CHIM. UNA REFLEXIÓN.

 
Las cajas con los negativos olvidados de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour (Chim) han llegado a Barcelona. 4.500 negativos de la Guerra Civil Española.
Probablemente, la exposición del MNAC levante controversia. Unos dirán que es fantástica, otros que regular y algunos dirán que es un desperdicio, mal montada y poco aprovechada. Algunos que es muy visual e intencionada, otros que no se ve bien por el tamaño de negativos y copias…en fin.
Con maleta o sin maleta, en caja o sin caja, mejor o peor exposición, es una oportunidad excelente  que no se puede dejar de lado. Seas fotógrafo o no lo seas.

 
(C)DE LAS IMAGENES ALFONS RODRÍGUEZ/PROHIBIDO SU USO/DO NOT USE.

 Fotografías captadas con iPhone.


Les tecleo, sin ánimo de contrariar a nadie, unas cuantas apreciaciones u opiniones de aquí un servidor: fotógrafo, fotoperiodista y sobre todo persona que tuvo a sus abuelos en esa maldita guerra que sufrieron los españoles. Abuelos o soldados del bando que  acabó perdiendo la contienda. Esa malnacida guerra que se muestra sin trampa ni cartón en las fotos de Capa, Taro y Chim.  Un servidor que, humildemente, ha tenido delante muchas caras de seres humanos en guerra y que por eso les lanza una reflexión.
Comencemos.
El sistema que han escogido para mostrar la mayoría de imágenes, es decir hojas de contacto de los negativos originales, me parece que tiene un aspecto “negativo” (verbigracia) en su contra: cuestan de ver (sobre todo por la distancia a la que se encuentran y por las aglomeraciones de espectadores). ¿Tal vez sea un problema de presupuesto?.
Pero también tiene  un aspecto positivo: Nos acercan al fotógrafo. Nos muestran sus fallos, sus aciertos, sus rectificaciones, sus dificultades técnicas por el estrés de la situación, contratiempos, etc. Dicho de otro modo,  humanizan a tres grandes mitos que ya no existen. Y eso se agradece.
Algunas copias a mayor tamaño desahogan un poco la vista, aunque no todas están acertadas según mi criterio y opinión. Hay verdaderas joyas que se quedan semi-ocultas en los contactos.
Pero esto, en definitiva, mejor que cada uno lo valore y llegue a sus propias conclusiones.
 




A lo que vamos. Les dejo una reflexión y ya me contarán ustedes si acierto de alguna  forma o si debería reorganizar mi enrevesado pensamiento y dejar de decir tantas tonterías.
El otro día en el MNAC vi algo magnífico, bello, esperanzador y sorprendente en las caras de muchas de las personas fotografiadas: soldados y civiles, mujeres y niños. Vi algo que, de tan bello y maravilloso, era espeluznante.
Eran rostros cansados y sucios pero sonrientes, orgullosos, satisfechos en ocasiones, incluso felices, parece. Y es que tal vez ese sea el otro rostro de la guerra. O al menos ese era el rostro de esta guerra en concreto, la Civil Española. Una especie de lucha convencida y por convencimiento. Cuyo devenir era una suerte de búsqueda de la felicidad, de meta, se me antoja pensar. Una sonrisa o un pitillo tras la desgracia era como ponerle al mal tiempo buena cara.
Por mi parte (y ni me vanaglorio ni me siento orgulloso), he visto refugiados a miles, he vivido bombardeos, he caminado por sórdidas trincheras. He sentido el dolor de las víctimas y la confusión en los verdugos a flor de piel... y no he sufrido ni la diezmillonésima parte que uno solo de ellos. Pero también he visto, por muy en evidencia que me ponga hoy y aquí, rostros sonreír, caras de buen rollito y niños dándole patadas a un balón haciendo la uve de victoria con los dedos de sus manos. He visto brindar y bromear. Besar y abrazar. Y, si, todo ello lo he descartado en mis fotografías editadas o seleccionadas. Qué algún colega me diga que no lo ha hecho jamás. Que se atreva.
¿Es que  las imágenes deben mostrar sólo la cara dramática de una crisis o una guerra?. ¿No vende la otra realidad?.
Me pregunto, además: ¿era aquella una guerra legítima y convencida a diferencia de las de hoy?, ¿eran aquellos fotoperiodistas y aquel público  más ingenuos o más realistas que nosotros?, ¿eran, entonces, ilusos los que luchaban y morían?,  ¿somos hoy más morbosos o es que hemos dado con la clave para llegar a las conciencias?, ¿hemos puesto el dedo en la llaga y evitamos la impunidad de los culpables?, ¿conseguimos más hoy que en aquel entonces con nuestra subjetividad?, ¿hoy contamos la única verdad de guerras duras, crueles y auténticas y las de ayer eran guerras de pantomima? ¿eran, aquellos colegas de antaño, fotoperiodistas del tres al cuarto?.
Pues claro que no. Joder. Ni pensarlo.